📏 Las paqueterías vuelven a medir
Tu paquete pasa por una banda que lo pesa y lo mide otra vez. Si no coincide con lo que declaraste, se genera un ajuste. No es negociable ni depende de la sucursal: es automático.
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Un paquete bien empacado llega completo y cuesta lo que dijimos que iba a costar. Uno mal empacado se daña, se retrasa o te genera un cargo extra semanas después. Aquí está todo lo que necesitas saber, en el orden en que importa.
El error más caro al enviar no es romper algo. Es medir mal.
Tu paquete pasa por una banda que lo pesa y lo mide otra vez. Si no coincide con lo que declaraste, se genera un ajuste. No es negociable ni depende de la sucursal: es automático.
Ese ajuste puede aparecer hasta un mes después de que enviaste. Para entonces ya cobraste, ya entregaste y ya te olvidaste del paquete. Por eso conviene medir bien desde el mostrador.
En envíos voluminosos y ligeros, un error de medición se cobra caro. Es completamente evitable con una cinta métrica y treinta segundos.
En MultiShip medimos contigo en el mostrador antes de generar la guía. No es un trámite: es lo que evita que te llegue una sorpresa.
Las paqueterías te cobran por el mayor de dos números: lo que pesa tu paquete y lo que ocupa. Este segundo número es el peso volumétrico, y casi nadie lo calcula antes de llegar al mostrador.
📦 Captura las medidas de tu caja ya cerrada para ver el resultado.
La fórmula: largo × ancho × alto ÷ 5000. El divisor 5000 es el más usado en paquetería terrestre nacional, pero cambia según el servicio y el destino — en algunos internacionales se usa otro. Si tu envío es al extranjero, pregúntanos y lo calculamos con el divisor correcto.
Mide la caja, no el producto. Se cobra el espacio que ocupa el bulto ya cerrado, con todo y relleno. Si la caja abomba, mide la parte más ancha.
El 90% de los daños se resuelve aquí, antes de meter nada.
Cartón corrugado firme, esquinas completas, solapas enteras. Que al presionar los costados no se hunda. Para cosas pesadas, cartón de doble pared.
Cajas de zapatos, cajas de regalo, cartón delgado, esquinas vencidas o cajas que ya viajaron varias veces. Si la reutilizas, quita todas las etiquetas viejas: los escáneres leen la que encuentren primero.
La caja original de un producto está diseñada para un viaje, no para varios. Si vas a enviar algo en su empaque original, mételo dentro de otra caja.
No todo necesita el mismo trabajo. Elige según qué tan frágil es lo que va adentro.
Ropa, textiles, plásticos, artículos blandos, cosas que aguantan un golpe.
Envuelve cada artículo por separado. Acomódalos al centro, sin que toquen las paredes. Rellena todos los huecos hasta que puedas agitar la caja y no se oiga nada moverse. Ese silencio es la prueba. Si algo va a sufrir con humedad, métele una bolsa de plástico antes.
Cristalería, electrónicos, cerámica, cualquier cosa que si se cae, se acabó.
Envuelve el producto con al menos 5 cm de material amortiguante y ciérralo en una primera caja. Esa caja va dentro de una segunda, más grande, con 8 cm de relleno en los seis lados — arriba, abajo y los cuatro costados. La caja interior nunca debe tocar la exterior.
Para cosas de forma rara —algo con picos, esquinas o partes que sobresalen— envuelve primero cada saliente por separado, y luego trátalo como frágil.
Es el detalle que más se salta la gente y el que más cajas abre en el camino.
Tres tiras: una sobre la unión central donde se juntan las solapas, y una en cada orilla. Arriba y abajo, igual. Forma una H acostada. Una sola tira al centro no aguanta el peso del contenido cuando la caja va de lado.
Cada material sirve para algo distinto. Todos los tenemos en sucursal.
Para lo frágil. Amortigua golpes y vibración. La cara de las burbujas va hacia adentro, pegada al producto.
Para llenar huecos en cosas ligeras y no frágiles. Barato y rápido, pero se asienta con el movimiento: no lo uses solo en cosas pesadas.
Para electrónicos y piezas con forma definida. Es el que mejor mantiene el producto centrado durante todo el viaje.
Para inmovilizar y proteger de polvo y humedad. No amortigua golpes — es complemento, no sustituto del relleno.
Refuerzan las esquinas, que es justo donde se concentra el impacto de una caída. Indispensables en cajas grandes.
Como separador entre artículos dentro de la misma caja, para que no se golpeen entre ellos.
Cinta en cruz sobre el cristal. Si se llega a estrellar, la cinta mantiene los pedazos en su lugar y no cortan lo demás.
Entre dos piezas rígidas de cartón, selladas por los cuatro lados, y eso dentro de la caja. Lo que se dobla, se dobla en tránsito.
Afloja las cuerdas antes de empacar. Los cambios de temperatura y presión tensan el mástil, y con las cuerdas tirantes es cuando truena.
Primero en una bolsa sellada, luego a la caja. Si se sueltan, se pierden por las uniones del cartón.
Marca la caja con pictogramas de frágil o de "este lado arriba" cuando aplique. No garantiza trato especial, pero ayuda a quien la maniobra.
La guía es lo único que conecta tu caja con su destino. Si no se puede leer, tu paquete se detiene.
Esta lista no es política nuestra: es regulación de transporte y aduana. Ninguna paquetería la acepta, y presentarla puede significar decomiso o responsabilidad legal para quien envía.
Explosivos, gases comprimidos, inflamables líquidos o sólidos, materiales oxidantes, corrosivos, tóxicos, irritantes, sustancias infecciosas, muestras de laboratorio, objetos radiactivos o fuertemente magnéticos.
Estupefacientes y psicotrópicos, medicamentos controlados, armas de cualquier tipo y sus partes, bebidas alcohólicas, material pornográfico, mercancía apócrifa o pirata.
Plantas y animales vivos o muertos, pieles y cueros, alimentos perecederos y todo lo que requiera refrigeración.
Joyería, dinero en efectivo, metales preciosos, documentos negociables y valores. Tampoco vidrio suelto sin embalaje especializado.
¿No estás seguro de si lo tuyo entra en alguna de estas categorías? Pregúntanos antes de empacar. Es más rápido resolverlo por WhatsApp que en el mostrador con la caja ya sellada.
Seis segundos de revisión que evitan la mayoría de los problemas.
Las que más nos hacen en el mostrador.
Porque la paquetería volvió a pesar y medir tu paquete en su centro de distribución y no coincidió con lo declarado. Ese ajuste es automático y puede aparecer hasta un mes después. La forma de evitarlo es medir la caja ya cerrada y calcular el peso volumétrico antes de generar la guía — para eso está la calculadora de arriba.
El mayor de los dos, siempre. Si tu caja es grande pero ligera, te cobran el volumétrico. Si es compacta y pesada, te cobran el real. Por eso una caja demasiado grande te cuesta dinero aunque lo que va adentro pese poco.
Sí, siempre que esté en buen estado: cartón firme, esquinas completas, solapas enteras y sin etiquetas de envíos anteriores. Si la caja ya viajó varias veces o se siente blanda, mejor cámbiala — el ahorro no compensa el riesgo de que se abra en el camino.
Sí. Manejamos cajas de varias medidas, papel burbuja, espuma, esquineros, emplaye y cinta. Si prefieres, traes tu producto y nosotros lo empacamos, lo medimos y generamos la guía en el momento.
Con el método de caja sobre caja: el producto envuelto con al menos 5 cm de amortiguación dentro de una primera caja, y esa caja dentro de otra más grande con 8 cm de relleno en los seis lados. La caja interior nunca debe tocar la exterior. Está explicado a detalle más arriba en esta guía.
Un embalaje adecuado es siempre el primer requisito: las paqueterías no responden por daños atribuibles a un empaque insuficiente. Antes de enviar algo de valor o delicado, coméntanos qué es y en sucursal te explicamos qué opciones de protección aplican para tu envío.
Depende. Hay una lista de artículos estrictamente prohibidos por regulación de transporte —la tienes más arriba en esta página— y otros que requieren manejo o documentación especial. Si tienes duda, pregúntanos antes de empacar: es más rápido resolverlo por WhatsApp que en el mostrador con la caja ya sellada.
Tenemos cajas, burbuja, espuma y esquineros en sucursal. Traes tu producto y sale empacado, medido y con guía.